La localidad de Peñarroyas (780 mts. altitud), ubicada en la margen izquierda del río Martín, es en la actualidad una pedanía del municipio de Montalbán (a 5,5 km. de distancia), conocida por este nombre debido al marcado color rojo de los abruptos Peñascos rocosos que componen las formaciones de areniscas, a cuyo pie creció la localidad y que canalizan el río Martín y limitan la población por el norte. Estas areniscas del Triásico (areniscas rojas del Buntsandstein) conocidas popularmente como Rodeno, no solo configuran el paisaje de la zona sino que también han configurado la particular arquitectura de esta localidad, que se nos muestra bien conservada manteniendo el sabor popular tradicional. Peñarroyas nos ofrece unos edificios en los que destaca la presencia de sillares de rodeno bien trabajados y la abundancia de miradores-solanares en los altos. Todo el barrio queda englobado dentro del paisaje, como un elemento más.

Rodeno
Por otro lado, los afloramientos de materiales del carbonífero al sur de la localidad -los más antiguos del Parque Cultural-, también forman parte de la arquitectura, al aprovechar las características losetas de color grisáceo que entremezcladas en algunos casos con las areniscas rojas en las construcciones forman bonitos contrastes.
De destacar son la abundancia de pequeñas construcciones tradicionales, realizadas en su mayoría con estas losetas grisáceas, denominadas popularmente como cochiqueras destinadas para la cría y engorde del cerdo con destino a las “matacías” típicas de invierno y principal sostén de la economía familiar.

Cochiquera
Antiguamente ha llegado a haber hasta 113 casas abiertas, existían 2 tiendas de ultramarinos y un horno de pan que abastecía a todo el barrio. Las escuelas estaban regidas por 1 maestro y 1 maestra, había un cura permanente, practicante, alcalde y alguacil.

Abrebadero
La calle principal es una continuación de la carretera local que desde Montalbán muere en la localidad, sin que ésta -dada la estrechez de los edificios de su entrada-, permita el tráfico rodado. La calle sigue la cota que marca la curva de nivel, de forma que los desniveles no son importantes, atravesando el pueblo en dirección norte, siguiendo paralela al discurrir del río Martín.
A ambos lados de la calle creció la edificación, adaptándose los edificios a las terrazas del pie de la ladera sobre la que se asienta la localidad. Alcanzan en su mayoría las tres alturas. En la plaza, se localizan los dos edificios más destacados de Peñarroyas, el antiguo ayuntamiento y la iglesia de Santa María la Mayor.
El ayuntamiento tiene de dos alturas y esta realizado en mampostería de rodeno, conservando en la inferior la antigua lonja con dos arcos de medio punto sobre una columna central, cerrados mediante carpintería y cristalería que han permitido adaptar su uso en la actualidad para bar y centro social. En el piso superior todavía mantiene dos salas donde se localiza la vieja escuela de la localidad.
Iglesia de Santa María la Mayor
Eras
Este edificio se halla adosado a la Iglesia de Santa María la Mayor, y siguió su tipología constructiva, realizada en mampostería. Aunque en el caso de la Iglesia, ésta muestra buena sillería en las esquinas. Este pequeño pero a su vez coqueto templo muestra a la plaza una sencilla portada de medio punto, sobre la cual hay una hornacina que debió presidir la titular del templo. Encima un vano permite la iluminación con luz natural del interior de la iglesia. Una pequeña torre se alza sobre el lado de la epístola y también está realizada en mampostería y buena sillería de rodeno, configurando dos cuerpos, el inferior cuadrado con cornisa y el superior ochavado y con vanos de medio punto.
En la parte alta del pueblo se localizan los rectos constructivos en sillería de la ermita de Santa Bárbara.
Después de la plaza, el eje principal se bifurca en dos direcciones. Por un lado y continuando la cota de nivel, se prolonga en una senda hasta el tradicional barrio de eras -a las afueras de la población-, que en muchos casos se presentan empedradas con losas de rodeno, configurando siluetas geométricas y radioconcéntricas en torno a una losa central, para morir la senda en el río a la altura de los Pozos Bolletes. Por el otro, la calle muere tras conectar a la altura de un antiguo peirón que marca e indica la dirección, con una calzada empedrada que nos ayuda a ascender al alto del Portillo, confluencia de las sendas hacia las localidades vecinas -Obón y La Hoz de la Vieja-, y un espectacular mirador que muestra la destacada riqueza de vistas y variedad cromática del armónico paisaje de Peñarroyas y su entorno.
Sus huertas, regadas por el río Martín, en otros tiempos dieron gran cantidad de frutas y hortalizas. También había trigo, centeno, cebada, algo de azafrán, viñas y olivos (la extracción del aceite se hacía en las localidades vecinas de Obón o Alcaine, usando para desplazarse el antiguo camino de herradura). Todavía se sigue criando ganado lanar. Existía en la población un molino eléctrico que abastecía a Peñarroyas y a Torre de las Arcas.
Geomorfología
El paraje viene caracterizado por el espectacular color rojo de las areniscas que forman las paredes del congosto del río Martín. Se trata de areniscas del Buntsandstein que constituyen la base del Triásico en facies Germánica, muy característico de esta zona de la Cordillera Ibérica. Resulta evidente el resalte morfológico que estas areniscas dan al superponerse sobre pizarras y areniscas grises del Paleozoico. La inclinación de los estratos de areniscas, junto con la fracturación que presentan, da lugar a grandes bloques desprendidos en el cauce del río.
Fauna y Flora
Las paredes rocosas son el lugar de asentamiento de una abundante colonia de buitre común o leonado, águila real y águila perdicera. Además otras aves hallan refugio en las grietas y rugosidades, como el treparriscos, el avión común y el roquero. El río constituye un pasillo verde donde los arbustos y la maleza permiten la presencia de zorros y tejones, además de ginetas. El cauce del río está flanqueado por choperas naturales y en las escarpadas laderas se observan pinos aislados, carrascas y quejigos. En las zonas amplias del valle los pequeños huertos siguen ocupando la mayor parte del terreno, aunque cada vez con más frecuencia están siendo sustituidos por choperas.

Fiestas
Celebra sus fiestas patronales el 15 de Agosto, en honor a San Roque. El 22 de mayo se ha recuperado la celebración de la romería a la ermita de Santa Quiteria (en ruinas). Era costumbre en esta romería jugar a las chapas lanzando una moneda al aire y apostando cara o cruz.
Artesanos. Tejido de cañizos
En Peñarroyas vive el último artesano, que queda en la zona, en el arte de tejer cañizos, Cristóbal Martín, desde el fallecimiento hace pocos años de Evaristo Martín. Aunque no es una actividad que desarrolle en exclusividad, mantiene una tradición que desgraciadamente va a desaparecer.
La materia prima que se utiliza es la caña común (arundo donax), una planta que alcanza los 2-5 m de altura, tiene tallo grueso y hueco y flexible. Se recolectan a finales de diciembre cuando las cañas están granadas. Para limpiar las cañas de hojas y de las flores que forman panojas se usa una hoz de segar. Después se eligen tallos que tenga un grosor similar y se cortan con la faz a la misma longitud. Las cañas, en grupos de 8 a 10, forman la estructura (urdimbre). Mientras se urde el cañizo, este esqueleto se sujeta por ambos extremos con unos útiles parecidos a horquillas.
Las cañas que forman la trama se parten longitudinalmente en tres o cuatro tiras, con una herramienta llamada rajador, una especie de cuña, que se inserta en un extremo de la caña y que al golpearla con una maza hace que el tallo de la caña se raje. Se utilizan rajadores distintos dependiendo el número de tiras que se quieren conseguir.
Las tiras de caña verde se doblan con facilidad y así se puede confeccionar todo el entramado, con cuidado de no doblarlas por los nudos para que no se quiebren. En una hora puede fabricarse un cañizo completo, después se deja secar.
Los cañizos que se hacen en Peñarroyas se venden a un almacén de materiales de construcción donde los comercializan. Su mayor aplicación, derivada de su gran resistencia, es la de servir de sujeción del yeso en los cielos rasos. Otra aplicación es la doméstica para secar fruta, carnes, ya que permite el paso del aire a través del entramado.
Los artesanos de los cañizos han heredado esta práctica de varias generaciones anteriores, pero no lo han transmitido a sus hijos, por lo que pronto puede desaparecer esta práctica artesana.
(Extraído de Cantalobos 16, octubre-diciembre 1996)

Escuela-Museo de Peñarroyas